Paca y José I

José Montenegro sonreía a medio camino entre la vergüenza y los nervios mientras se acercaba a Paca con el ramo de flores entre las manos. Con lo reservado que era, nunca se habría atrevido ni a prepararle la caja azul con el broche de regalo si no hubiera sido por su medio hermano Henry. .

Supo que una muchacha así quería llevar del brazo al altar desde el primer día que entró al almacén a comprar una bolsa de harina, una de azúcar y un trozo de jabón. Había llegado al poblado hacía unos días para hacerle compañía a sus tíos y nunca pensó que entre las casas sumergidas en el viento y la tierra podría encontrar una mujer con esos ojos como de agua verde, con la piel tan clara, tan pura, con ese cabello negro como de india y esa sonrisa suave, casi tímida, tanto como él.
 
Entusiasmado mirando el broche que Paca lucía con orgullo, inclinándose en una especie de reverencia mientras extendía el ramo de flores, dijo como pudo:

__ Si me permite, esto es para usted.

La señora García que sostenía a Paca del brazo, revivió de su agotamiento, y mientras secaba el sudor que le caía por el rostro con un pañuelo le dio un pequeño empujón a la mano de Paca, insinuándole que avance.

__ Muchas gracias.

Fue lo único que atinó a decir y ahí se quedó. Se quedaron mirando: ella veía el aspecto tierno como de niño, con esa estampa desgarbada y esa expresión de miedo; él saltaba del broche en su pecho generoso al rostro iluminado ahora por una sonrisa alegre y amplia.
Tenían ahí uno de esos momentos que quedan como las fotografías que conocerían años después, colgados en el recuerdo de por vida. Una fotografía de almas y sentimientos, de esencias humanas, pues con el correr de los años (ya se sabe) las imágenes se desdibujan y se reacomodan al capricho del recuerdo que las barniza siempre distinto; uno solo tiene una instantánea de lo que sentía contenido en imágenes nítidas a fuerza de re-imaginarlas. Tenían uno de esos momentos embellecidos por el silencio, silencio que fue interrumpido por la chillona voz de la Señora García:

__ Ay joven, pero si lo estábamos esperando. ¡La intriga nos carcomía! pero si es el sobrino de Doña Ciriaca, ¡qué barbaridad!…¿Hace cuánto que está en el Pueblo?¿Cómo están sus tíos, que hoy no los vi en la misa? ¿se mejoró don Jacinto de los pulmones?¿Gusta venir en la tarde por la casa?

Quebrado el momento, José respondió mecánicamente a las primeras preguntas (hace dos semanas, están bien pero ocupados con unos animales, Gracias a Dios sí) y con entusiasmo a la última (Sí, ¡claro!), por más pudor que lo invadiera no iba a desperdiciar la oportunidad de ver a Paca y de pedir visitarla formalmente como novio.
Acordada la visita, La Señora García lo despidió hasta luego, mandó saludos a doña Ciriaca y don Jacinto y del brazo de Paca salió dando zancadas largas y entusiastas para el lado de su casa parloteando sobre normas de conducta a seguir, sobre el vestido y no sé qué de cocinar unos pastelitos…Paca no la escuchaba, tenía dentro una serena felicidad que la volvía momentaneamente sorda.

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14 respuestas a Paca y José I

  1. chrieseli dijo:

    Qué bello encuentro. La serenidad en el alma de estos dos, contrasta con la voluptuosidad de la apariencia de Paca y del encuentro entre Carmen y Lorenzo. Me encanta cómo vas pintando a estas personas, cómo armas la escena que queda perenne en nuestras mentes, como esas fotografías color sepia, donde no se ve mucho del paisaje, pero sí, lo esencial, el candor, la felicidad, la madera de las personas, su sencilla felicidad.
    Un abrazote y enhorabuena.

    • Dos seres aparentemente más delicados, menos fuertes y combatientes que los otros dos entablarán sin dudas una relación bien diferente, pero como ya se sabe,cada persona tiene múltiples caras que mostrar así como múltiples razones. Como siempre el formato limita un poco, pero me alegra que se esté entendiendo, y sobre todo, que se comprenda lo que tengo intenciones de ir mostrando. Un fuerte abrazo amiga y gracias por tu apoyo y tu ojo!

  2. Ernesto dijo:

    No `puedo por menos que suscribir el comentario de chrieseli, nos presentas dos parejas con unas incipientes relaciones totalmente diferentes, aunque como tu misma apuntas, siempre hay luces y sombras y nada es totalmente uniforme; ya veremos como se va desarrollando la trama, de momento impecable y que nos tiene atrapados con la fuerza de las antiguas noveñlas por entregas. Hasta la próxima, habrá que soportalro como podamos.

    Un abrazo enorme, recolectora.

    • Ante todo perdón la demora querido Ernesto. Aunque tengo una idea del desarrollo, yo también descubriré poco antes que ustedes, cómo se van presentando las dos relaciones tan diferentes, tanto como estas dos mujeres. Es un camino de descubrir y esperar casi juntos, pues nada está escrito aún…a mí también se me generan ansiedades (prueba de ello son las impefecciones que corrijo sobre la marcha), pero me reconforta saber que ahí están ustedes, y sin ustedes, esto no sería ni por asomo lo que es. Otro enorme abrazo para vos!

  3. Luis Irles dijo:

    También a mí me gusta cómo vas dibujando tus personajes, querida Claudia. Ahondas perfectamente en su psicología, lo cual se complementa muy bien con tu estilo. Un estilo que en esta ocasión me ha parecido, sinceramente, más firme, más determinado que en otros relatos tuyos.
    Un fuerte abrazo.

    • Gracias de corazón por la observación Luis! A veces, al ser en relatos, separados por períodos de tiempo, se pierde un poco la visión de conjunto de un relato único que evoluciona y (una vez mas) me limito porque ya se sabe que muy extenso por acá, no se puede. Mil gracias por todo y otro abrazo fuerte para vos!

  4. annefatosme dijo:

    Me ha encantado el candor que emana de Paca y de José, tan tímidos, ilusionados y sonrosados, el reverso de la imagen temperamental proyectada por Carmen y Lorenzo. Tu novela por entregas está hecha de luces y sombras como la vida misma y muy bien sostenida por unos personajes elaborados con cuidados de matrona.
    Un abrazo,

    • Gracias Anne!, me encantó el “con cuidados de matrona”, justo un personaje muy a la época de los protagonistas. Y es que estos personajes fueron así: bien diferentes, al menos en sus apariencias. Otro abrazo fuerte para vos!

  5. javi dijo:

    Que gustazo! llevaba tiempo sin poder visitar tu novela. Me he leido cuatro capitulos de una tacada y sigo pensando que tienes mucho arte con la pluma. Me ha gustado mucho la descripción que haces del ambiente en la iglesia en “Domingo por la mañana”. Lo has “clavao”.
    Sigo esperando pacientemente tu próxima entrega.
    2bEsOs!

    • Gracias Javi!!! Ya sabés que estos escritos están aquí, a disposición, cuando quieras y cuando puedas…fue una sorpresa para mí que la escena de la misa fuera tan calcada en todos los lugares, imaginaba una similitud, pero no la igualdad calcada. Un abrazo y un beso grande para vos!

  6. minicarver dijo:

    un encuentro amable, tímido, lleno de suspiros y deseos que se rompen con la sra. García que se interpone entre ellos. ya llegará su momento. saludos

  7. Concha Huerta dijo:

    Dos encuentros, cuatro personajes que poco a poco cobran vida con tus palabras. candorosos los primeros. animados los segundos. Un saludo

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